El producto que vendemos y el público al que nos dirigimos, además de nuestra imagen, determina en buena medida la estructura y apariencia de la página web. La diferencia entre una tienda online efectiva y otra que no lo es, depende de muchos factores: productos, precios, técnica, servicio, ... Pero sin duda, como presentemos la información y como interactuemos con el usuario son los factores determinantes. Si tu web necesita un nuevo aire, te damos algunos consejos útiles.
El diseño es un arte, para muchos, mera técnica para otros y un trabajo de artesano para el que os escribe. Probablemente la mayor parte del diseño se solucione con una sólida base técnica, pero si buscas la genialidad, tendrás que rascar un poco más, el arte no está al alcance de todo el mundo. Para la mayor parte de los trabajos, y presupuestos, un diseñador con tablas y un buen portafolio es la solución más racional para conseguir un buen resultado.
Un diseño de calidad no tiene porque ser caro, pero no es barato. ¿Cuánto es caro? Si hablamos de diseño solamente, sin la programación, que un diseñador plantee una maqueta de la web y cree las plantillas de 5 páginas a partir de 3000 euros nos metemos en el diseño de los muy profesionales. No hay límite. ¿Qué es barato? Por el mismo trabajo menos de 500 euros nos asegura que el que está trabajando o no tiene idea o no le dedicará la atención necesaria.
Si no puedes permitirte pagar a un experto o quieres implicarte directamente en el proceso diseño de tu página web, bien por ti mismo o supervisando el trabajo de otros, hay unas cuantas normas que deberías considerar. Son pocas las reglas que hacen falta para conseguir, sino un diseño de concurso, al menos un resultado equilibrado, que comunique y de confianza al usuario.
El usuario es el centro de esta experiencia. Sin usuarios, los que nos visitan, la web no tiene sentido, por lo tanto mejor ir con él, que contra él. Además en tu caso no es una cuestión de obtener más tráfico, fidelidad o de que le resultes simpático. Debes conseguir todo eso y que además compre tu producto. Es un objetivo muy ambicioso, por lo tanto apliquemos una pizca de método.
Los usuarios han adquirido una serie de hábitos y costumbres a fuerza de navegar página tras página. Esta costumbre ha definido como se integran determinados elementos dentro de la página e incluso cual es su apariencia.
Cierto que hay modas e influencias, en evolución constante, sobre lo que les gusta a los diseñadores, pero, en lo fundamental, los cambios no son tan significativos. Así que si tu diseñador se desboca, y no le encuentras sentido a la propuesta, échale el freno. Tu web deber parecerse a la mayoría de las webs serias, de los chicos grandes, sobre todo los americanos. Ellos invierten mucho tiempo y dinero en investigar el porqué de las cosas.
Cada vez que escucho a los diseñadores términos como impactante, dinámico o, no digamos ya, explosivo, me preocupo. Piénsalo un momento: si eres un navegante habitual ¿cuántas veces te lanzas a Internet para que te impacten o te “dinamicen”? La mayor parte del tiempo, buscamos información. Dejemos las explosiones creativas para otro tipo de soluciones.
Por lo tanto un diseño web efectivo, es, habitualmente, sencillo y racional, sin grandes artificios. Aquel que te permite revisar fácilmente la información y llegar hasta el dato que buscas. Te contaré un secreto: peca por defecto. Con un diseño sencillo, tendrás muchas más posibilidades de éxito.
Si el propósito fundamental de la web es vender una serie de productos y servicios, tu primer objetivo es que los encuentren, presentándolos de forma ordenada y acompañándolos de información, imágenes y documentación adecuada y suficiente. Se trata de que tu cliente encuentre y entienda lo que pretendes venderle. Cualquier otro planteamiento en el que el look tenga mayor relevancia que el producto será un error.
La regla es bastante simple: si tu diseñador es muy “innovador”, te dice que ese diseño es lo más, que es lo que se lleva, utiliza todos los adjetivos imaginables, más algunos incomprensibles, y no cuesta de 10.000 euros para arriba, casi seguro de que te están vendiendo una moto. Un diseño innovador, hecho por alguien que entienda de esto no es barato. Busca una segunda opinión. Cualificada.
Primera parte - Segunda parte - Tercera parte
Horario: De Lunes a Viernes Mañanas de 9:00 a 13:30 Tardes de 15:00 a 18:30